mis notas mentales es un lugar de encuentro de: pensamientos, ocurrencias y demas experiencias sub-normales, que en su conjunto podrian ser catalogadas simplemente como: puras webadas.

miércoles, junio 25, 2008

Siete camisas


Johnsons está siempre iluminado, muy iluminado.
Entro rápido esquivando a una promotora de tarjetas
que me busca la mirada sin éxito.
Ni bien la esquivo voy derecho a la sección
"camisas" y dentro de esta a la de "menos de 50 pesos".
No es que existiera tal sección pero es el precio que
por ahora puedo pagar.

"Señor en qué lo puedo ayudar?" escucho decir detrás mio.
Volteo y ya tengo a un vendedor sonriente esperando por
respuestas
"una camisa quizá?"
"no hombre como se le ocurre, deme una Hamburguesa con una Coca-cola biennn grande", pienso mientras le respondo
afirmativamente moviendo la cabeza.
"algún color en especial?"
La verdad es que no hay demasiado para elegir:
hay celestes, que ya tengo,
blancas, que me niego a usar salvo un regreso forzado
al colegio,
rosadas, bien mariconas,
y grises, demasiado tristes como el cielo de lima.

"me llevo la gris", le digo."me llevo Siete".
En la cara del vendedor se dibujó un gesto de sorpresa.
Gesto que borra cuando advierte que lo estoy mirando.
"siete? no hay problema.."
"qué problema va a haber? pelotudo" pienso.
"aqui está su boleta, pase a caja para que cancele."
me hace una venia mientras me entrega las Siete camisas y
la boleta que acababa de escribir.
Tomo las camisas y voy sin prisa hasta la caja que está
al otro extremo del piso.
Sentía en la nuca
la mirada del vendedor y casi imperceptible los
comentarios que este le hacia a su joven colega sobre
su extraño cliente.
Cuando estoy por llegar, me acerco a un anaquel de ropa
interior, tomo una al azar y luego de cerciorarme de
la ausencia de testigos dejo 6 camisas debajo de una pila
de pijamas de seda que (cosa rara) estaban de oferta.
"qué bueno sería comprarme unas 15 de las verdes, donde
estará el vendedor?", pienso divertido
mientras pago la única camisa que me queda.
Cuando salgo de la tienda esquivo, sin que me vea,
a la misma promotora.
"gracias por su compra", escucho que me dice, y cuando
volteo, la veo intentando contener la risa.
"pero qué le picó a esta?", pienso y me pierdo entre la niebla y
peatones que nada saben de mi recien perpetrada travesura, salvo quizá una
chica que de lejos me mira y me sonrie desde la puerta enorme de un Johnsons que está
siempre iluminado, muy iluminado.

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

jajaja, pobre tipo seguramente salio rapidamente a gastar las comision de las 7 camisas que suponia vendidas. Maldito!!!!1

Daniel

1:46 p. m.

 

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